jueves, 26 Ago 2010 12:00 PM

Los gremios que agrupan a los trabajadores docentes y no docentes de la Universidad de Buenos Aires realizaron el martes 25 de agosto un acto de adhesión a la postulación de las Abuelas de Plaza de Mayo al Premio Nobel de la Paz.
En un marco de gran emoción que desbordó los formalismos académicos pero con la presencia de destacadas autoridades universitarias, ambos sindicatos pudieron ofrecer su reconocimiento a la tarea permanente de Abuelas, en el Salón Azul de la Facultad de Derecho.
Estuvieron presentes junto a su titular, Estela de Carlotto, el rector de la UBA, Rubén Hallú; el vicerrector Alberto Barbieri; la Decana de la Facultad de Derecho, Mónica Pinto; y los máximos responsables de ambas organizaciones sindicales, el Secretario General de ADUBA, Daniel Ricci; y el cro. Jorge Anró Secretario General de APUBA.
El acto fue conducido por Federica Pais quien leyó las adhesiones recibidas, entre ellas la de la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner: “Me uno a ustedes en este acto, y en el profundo anhelo de que sea reconocida la incansable lucha que nuestras queridas Abuelas vienen realizando desde hace tantos años”. También acompañaron, a la distancia, diferentes organizaciones sindicales de trabajadores de las Universidades de Latinoamérica, solidarios del afecto que allí se expresaba.
Pocos segundos antes, el acto había comenzado con el aplauso cerrado de varios minutos de duración de los más de doscientos compañeros y compañeras presentes, testimoniando de pie el respeto y la admiración de los trabajadores hacia la gran obra humana que se homenajeaba: la búsqueda constante de más de 500 hijos de desaparecidos (ya han encontrado a 101), la lucha por la verdad y el derecho inalienable de la identidad.
Luego de las palabras del Rector Hallú y de la decana anfitriona, el Secretario General de ADUBA expresó que si las Abuelas de Plaza de Mayo ganaban el Premio Nobel iba a aumentar el prestigio de esa distinción, “van a ser ellas las que prestigien el premio” señaló.
A su turno, el Secretario General de APUBA, cro Jorge Anró definió a la tarea de Estela y sus compañeras como una “obra de amor” a la vez que un acto de reparación histórica: “Estos nietosrecuperados habrán perdido la posibilidad de la caricia, del cariño, de compartir un juego con su papá y su mamá, pero han recuperado gracias a ustedes la posibilidad de admirarlos”.
Agradeció la presencia de las autoridades y destacó que estaba presente en la segunda fila Gabriel Corvalán, hijo de Eduardo Corvalán, trabajador no docente de la Facultad de Ciencias Exactas desaparecido en 1976. Recordó los años de la dictadura militar “en los que les tocó desaparecer a compañeros cercanos, pero le podría haber tocado a cualquiera y estarían tal vez ustedes buscando a mis hijos”. Puntualizó que los dirigentes sindicales debían también hacer una autocrítica, porque en aquellos años “ustedes lucharon en soledad”. Visiblemente emocionado, expresó el cariño de todo el auditorio con dos últimas palabras “Te queremos”.
Allí Federica Pais introdujo con su presentación el momento más esperado y Estela de Carlotto subió al atril de vidrio, para afirmar que “El amor por el nieto que nos robó la dictadura no va a terminar nunca, como no termina el amor de una mamá para acompañar a sus hijos. En la primera fila hay cinco abuelas que recuperaron a sus nietos, pero siguen luchando.Ya caminamos más despacio, hay bastones, pero el corazón está fuerte y estamos acompañados
por muchos jóvenes y por nietos recuperados. Este acto de docentes y no docentes en esta casa tan querida nos demuestra que estamos ganando la batalla, día a día. Estas palabras maravillosas que nos dicen ustedes no son tan merecidas. Porque somos mujeres, somos mujeres comunes. Por eso decimos que si este premio llega, realmente no va a ser para las Abuelas nada más. Va a ser para todas las mujeres argentinas” explicó.
Recibió allí de manos de los dos referentes de cada organización una plaqueta que testifica y sintetiza el apoyo “A las Abuelas de todos los argentinos”. Para finalizar pidió que subieran al estrado el resto de las Abuelas presentes y un nuevo aplauso que se prolongó varios minutos cerró un acto que trabajadores docentes y no docentes no olvidarán.