viernes, 08 Jul 2022 11:00 AM
En una acción conjunta de APUBA y la Secretaría de Asuntos Académicos de la UBA, se realizó el jueves 7 de julio en el Club Recreativo “Nelso Farina” de nuestra Asociación la primera jornada de Certificación de la Ley Micaela, en su modalidad presencial. En esta oportunidad, estuvo dirigida a secretarias, secretarios, prosecretarias, prosecretarios, delegadas y delegados generales del gremio, y en el segundo semestre se hará extensiva a los compañeros y las compañeras Nodocentes que no hayan completado el Curso de género, disponible de manera virtual en la plataforma de la Universidad.

Tales actividades se inscriben en el marco de la Resolución de Consejo Superior N° 1995/2019, que establece la capacitación obligatoria en temas de género y violencia contra las mujeres en el ámbito de la UBA, en consonancia con lo dispuesto en la Ley Micaela para todas las personas que se desempeñan en la función pública.

La actividad fue presentada por Catalina Nosiglia, Secretaria de Asuntos Académicos de la UBA; Marcos Prol, Secretario Adjunto de APUBA y Julieta Vitullo, Secretaria Política y de Interior del gremio, quien destacó: “Se trata del compromiso del sindicato con la Ley Micaela y con los temas de género y diversidad, en los que las mujeres de APUBA han sido pioneras, de la mano de Gabriela Figueroa y Ely Cuñado”.
MASCULINIDADES, VIOLENCIA POLÍTICA Y PROTOCOLOS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
El primer tema abordado fue “Masculinidades” y estuvo a cargo de Ernesto Meccia, Dr. en Ciencias Sociales de la UBA. “No hay una esencia masculina o una esencia femenina -explicó Meccia-. Somos personas socializadas y somatizamos las relaciones de desigualdad de género, que son guiones culturales que encarnamos en nuestros cuerpos y prácticas sociales. La masculinidad hegemónica es una ficción regulativa. Ficción porque no responde a ninguna identidad y regulativa porque regula formas de hacer y de pensar, instala hábitos duraderos en las psiquis y los cuerpos de los varones. Frente al estereotipo masculino se puede dar una asunción o un distanciamiento del rol, pero esto no sucede sin políticas de género”.
La violencia política también fue tema del encuentro y María Inés Tula, Dra. en Derecho de la UBA y militante feminista, precisó: “La violencia es la manifestación de las relaciones desiguales de poder. No hay una violencia para cada ámbito, la violencia es una sola, pero podemos estudiarla a partir de cada lugar donde se genera”. Y agregó: “En el terreno político la violencia se invisibilizaba o estaba absolutamente naturalizada, porque las mujeres directamente no tenían lugar. No porque ellas no quisieran sino porque no podían entrar. La participación política de las mujeres implicaba e implica necesariamente la pérdida del lugar de dominio que los varones históricamente han tenido en el ámbito público y eso genera violencia”.
Por último, Valeria Thus, Doctora en Derecho Penal de la UBA, que interviene en la implementación del “Protocolo contra la violencia de género” en la Universidad, invitó a pensar sobre el sentido estratégico y el propósito político de estas herramientas de cara al futuro. Y señaló: “El desafío de esta nueva etapa es llegar a lo que los feminismos trabajan como etapa de transformación. Romper la lógica de la sanción y de la exclusión, sin apelar a la demagogia punitiva, pero simultáneamente nominar las violencias y sancionar los comportamientos de mayor peligrosidad, pero también desmantelar las situaciones de desigualdad estructural sobre las que se asientan las violencias, instrumentando estrategias pedagógicas. Lo importante es entender los protocolos como un piso y no como un techo de transformación en la cultura universitaria”, concluyó.

Al cierre del encuentro, se firmó la Declaratoria de Sindicatos Libres de Discriminación por Orientación sexual e Identidad de Género, impulsada por el Comité LGBTIQ de la Internacional de Servicios Públicos, que fue leída por la Juventud de APUBA.