Jubilación Activa es un programa de la Secretaría de Desarrollo y Bienestar de la Universidad de Buenos Aires, TU Secretaría, y la Segunda Cátedra de Psicología del Trabajo de la Facultad de Psicología. Fue creado en 2019 como un espacio de acompañamiento y contención para #Nodocentes en etapa prejubilatoria o jubilados. A través de talleres de reflexión, charlas con especialistas, actividades artísticas y grupales con distintas dinámicas, el programa ayuda e incentiva a los participantes a desarrollar herramientas y estrategias para transitar y afrontar esta nueva etapa de la vida de una manera plena.
¿Y ahora, qué hago?
En la antigüedad la representación social de las personas mayores estaba cargada de significados positivos. El anciano era escuchado y consultado. Los conformantes de una tribu o habitantes de una aldea veneraban sus conocimientos y sabiduría. Su vasta experiencia de vida le proporcionaba la autoridad para interpretar la realidad y guiar a los integrantes de la comunidad en los inciertos caminos de la vida.
En la actualidad, esas representaciones sociales sobre la adultez han cambiado. La referencia a valores positivos son excepciones. El neoliberalismo y su discurso meritócrata nos quiere hacer creer que las personas son lo que producen. Es así que trabajar resulta sinónimo de rentabilidad productiva, en un claro desacople con el sentido social del trabajo, que es la dignidad. Es por eso que desocupados y jubilados son víctimas de la misma estigmatización. En términos económicos, estar activos nos da una idea de valor o generar ingresos y estar pasivos a deudas y obligaciones pendientes de pago.
Los medios de comunicación cómplices de los oscuros intereses del poder económico financiero mundial nos bombardean con conceptos como que los jubilados son un gasto, un lastre para las arcas del Estado. También instalan la idea de que la vida útil se extendió y hay que repensar nuevas leyes que aumenten las edades jubilatorias.
Una leve brisa de justicia social para los mayores se impuso en el comienzo de la Pandemia. Las políticas de Salud Pública intentaron protegerlos por ser grupo de riesgo, proporcionándoles mayores cuidados y prioridad en la vacunación. Sin embargo, no faltaron los que levantaron la voz para pronunciarse salvajemente a través de frases como “que se mueran los que se tengan que morir”.
En este clima contaminado de la cultura del descarte, resulta inevitable asociar la finalización de la etapa laboral con una mirada desoladora. Preguntas como “¿ahora qué hago?, ¿qué voy a hacer con el tiempo libre?, ¿qué soy cuando no trabajo?’”, son algunos de los cuestionamientos que aparecen en el horizonte de quienes han trabajado durante 25 o 30 años, quizás en un mismo lugar, y deben adaptarse a una realidad diferente.
Una nueva oportunidad
En el 2019 se creó el Programa Jubilación Activa. El propósito fue desarticular estos discursos y reforzar el concepto de que la jubilación es el final de un ciclo, pero a la vez el comienzo de otro muy auspicioso. Tras dos años de funcionar de manera virtual, con motivo de las medidas de aislamiento preventivo, el pasado 19 de mayo el Programa volvió a la presencialidad. Se trató de una charla introductoria de la que participaron el Subsecretario de la Secretaría de Desarrollo y Bienestar, Hugo Panelo, el Profesor Titular y la Profesora Adjunta de la Segunda Cátedra de Psicología del Trabajo, Claudio Alonzo y Julia Hermida.
En este encuentro se plantearon algunos conceptos fundamentales que sustentan el Programa.
El primero y más importante: la jubilación es parte de un proceso vital que, si bien interrumpe y, por ende, modifica un vínculo con un espacio de trabajo, abre caminos a nuevas posibilidades que vale la pena explorar. Y en esa exploración el primer paso es revisar las ideas en circulación sobre trabajo, jubilación, retiro, ocio, tiempo libre, identidades, creatividad, vejez, entre otros, que pueden ayudar a remover los obstáculos en la concreción de futuros proyectos.
La jubilación puede ser una etapa ansiada para algunos o aborrecida por otros, pero, en ambos casos despierta incertidumbre y temores. Es común considerar al trabajo como la contraprestación por recibir un ingreso económico, un organizador de la rutina, un lugar de contención a partir de la socialización con compañeras y compañeros, una parte de nuestra identidad, entre otras cosas. También tiene aspectos negativos, como las horas de viaje para llegar al trabajo, el traslado en transporte público en días inhóspitos, la obligación de cumplir un horario, el stress por la falta de sueño, no tener tiempo para los afectos y el ocio, etc. Sin embargo, su interrupción, puede percibirse como un corte traumático y despierta sentimientos de pérdida por tener que dejar aquello que nos gustaba hacer, que nos hacía sentir útiles o reconocidos. Ser jubilado o jubilada muchas veces se asocia con la vejez y con la imagen social poco valorada que se tiene de ella en la actualidad, y genera resistencias.
También es cierto que la jubilación alimenta expectativas sobre el tiempo libre, el ocio y los vínculos, que no siempre se cumplen. Por un lado, el tiempo puede ser una oportunidad para hacer lo que se quiere, por otro, un vacío difícil de llenar. “¿Qué hacer?, ¿por cuánto tiempo?, ¿con quién?” La familia y los amigos no siempre tienen la disponibilidad horaria para encontrarse como quien se jubila y las vinculaciones sociales disminuyen.
La vida tiene un recorrido evolutivo y cada etapa presenta sus aristas. El Programa pone énfasis en que la jubilación nos abra un universo de matices para elegir. La idea es generar recursos, condiciones y herramientas para que ese proceso de adaptación a esta nueva etapa quede a elección de cada uno.
“Queremos trabajar para que el ocio y el descanso sólo sean una elección. La idea -señala Claudio Alonzo- es estimular y apuntalar a aquellos que quieran desarrollar actividades productivas también. El adulto mayor tiene un acopio de experiencias y poder poner en práctica ese capital social es un acto de resistencia al sistema que se nos impone”. Y agrega Paula Hermida: “La jubilación es una oportunidad de repensarse, por lo tanto, abre caminos y genera la necesidad de elegir alternativas, donde profundizar el ocio creativo y dónde no necesariamente haya que vincular lo productivo con lo material”.
Cómo participar de Jubilación Activa
El proyecto de Jubilación Activa apunta a que compañeras y compañeros continúen estableciendo lazos con la comunidad, se sientan productivos, abran puertas a actividades que la carga horaria laboral no les permitía desempeñar y que conviertan esa incertidumbre en una vida plena y disfrutable.
- La primera actividad del 2022 comenzará con un taller, que se desarrollará a partir del 1º de junio y a lo largo de seis encuentros, en la Facultad de Medicina, los días miércoles de 11 a 13 horas, en el aula 3 de subsuelo, Sector M3. Consistirá en actividades grupales, cursos y diferentes dinámicas, para que los participantes elaboren sus propias herramientas y estrategias.
Para inscribirse, los interesados deberán enviar mensaje privado a las redes sociales de @TUsecretariaUBA o escribir a [email protected]
La palabra jubilación proviene de júbilo. La idea de Jubilación Activa es que elijas disfrutar intensamente esta nueva etapa que comienza.